domingo, 12 de enero de 2020

El patrimonio de artistas alfareras de Quinchamalí llega a Centro Cultural La Moneda.



Exposición Quinchamalium Chilense, de Josefina Guilisasti
El patrimonio de artistas alfareras de Quinchamalí llega a Centro Cultural La Moneda

    En la instalación Quinchamalium chilense, la artista chilena Josefina Guilisasti se acerca a la comunidad de artistas alfareros de la localidad de Quinchamalí, en la región del Ñuble, para realizar un trabajo colaborativo en que revisitan la artesanía patrimonial y borran los límites entre el trabajo de un artista y un artesano, situándolos en el mismo lugar sin distinciones y buscando nuevas formas de representación que permitan expresar aquellas huellas de memorias, prácticas ancestrales y vivencias cotidianas.


Quinchamalium Chilense es una instalación producto del trabajo colaborativo entre la artista Josefina Guilisasti y un grupo de artistas de Quinchamalí, representantes de la antigua tradición alfarera que actualmente postula a ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad.



Esta tradición artesanal es testimonio de la época anterior a la Colonia y resultado del mestizaje entre mapuche y criollos. De esa hibridación surgió lo específico de sus formas y sus relatos. El huaso y la guitarrera, dos piezas típicas de la zona, contienen en sí mismas narraciones sobre cómo los habitantes entienden su cultura en relación con la historia y con el resto de los territorios.



A partir de una indagación en el territorio de Quinchamalí y sus artesanas realizada por la artista Josefina Guilisasti junto a la antropóloga Belén Roca, un grupo de quince artistas alfareros de la localidad de entre 28 y 75 años comenzaron un trabajo conjunto en que, en torno al dibujo, dialogaron sobre el valor patrimonial de sus objetos y las posibilidades de creación en torno a una práctica tradicional.

 En este diálogo, Guilisasti introdujo diferentes referentes y fuentes para las loceras y loceros, principalmente libros de botánica. Particularmente, el grupo integrado por Victorina Gallegos, Teorinda Cerón, Flor Caro, Daniel Villeuta, Silvana Figueroa, Gastón Montti, Marcela Rodríguez, Mónica Venegas, Nayadet Núñez, Eugenia Sepúlveda, Carmen Romero, Regina Pino, Cintia García, Luis Pérez Sepúlveda y Nancy Mariangel trabajaron en torno a la planta del quinchamalí o Quinchamalium chilense, herbácea nativa que da nombre al pueblo y que forma parte de la medicina indígena.

 También se les instó, respetando sus tradiciones, a innovar dentro de las posibilidades que otorga el trabajo en greda. Es a través de la presentación de referentes botánicos a través de libros de naturalismo, que las y los artistas alfareros se activan para “rebelarse” contra lo prestablecido, en búsqueda de un camino propio que permitirá dejar trazadas posibilidades para las nuevas generaciones.

“Incorporar la flor de quinchamalí fue una instancia importante, porque es una flor de la zona central; hay una historia detrás, donde la flor debe su nombre a un cacique mapuche que conocía sus propiedades medicinales. Es un elemento nativo de la zona que las alfareras comenzaron a incorporar dentro de sus propias historias y producciones, ampliando la mirada sobre su propia identidad y producción artística”, dice Guilisasti.



“Me gustó mucho la energía que nos entregó Josefina. Porque nosotras pasamos, pero a nuestra juventud es la que necesitamos motivarla y encantarla. Comprender que ellos sí pueden pensar y hacer algo diferente y al mismo tiempo seguir haciendo lo que a ellos les gusta. Trabajando de manera manual, manteniendo nuestra identidad”, asegura Marcela Rodríguez, artista alfarera.

A las obras resultantes de esta experiencia se suman en esta exposición otras piezas de incalculable valor patrimonial, pertenecientes a la colección del Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago (MAPA). De esta manera, la instalación pone en diálogo la producción patrimonial de este noble oficio, transmitido de generación en generación.

Parte de la propuesta de Josefina Guilisasti fue registrar en video testimonios de los artesanos y artesanas alfareras. En él, las y los loceros relatan sus formas de vida y de sustento familiar, cuya continuidad está en permanente peligro por amenazas medioambientales a su materia prima y a la precariedad en la que desarrollan su arte. El video es, por tanto, un llamado de atención sobre la necesidad de atender las problemáticas de este lugar y resguardar su acervo cultural, además de una invitación a indagar en las diferencias generacionales a la hora de enfrentarse a nuevas miradas sobre el patrimonio.

“Quisimos recoger experiencias de vida de personas que tienen distintas funciones dentro de la dinámica del pueblo y ponerlas en valor. Ellas y ellos trabajaron con total autonomía. Sólo les decía, hagan piezas como ustedes quieran, que sean únicas, que no sean cotidianas solamente, que nos inviten a explorarlas con atención y conocer sus historias”, explica Guilisasti, destacando que el valor principal de esta experiencia es el trabajo colaborativo y en equipo.

“La Galería del Patrimonio, donde se mostrará Quinchamalium Chilense, tiene por vocación visibilizar el patrimonio de diferentes comunidades y sus  periodos históricos. Centro Cultural La Moneda, espacio de encuentro y  de reflexión, quiere invitar con esta exposición a   reflexionar sobre las diferentes definiciones que se levantan sobre el patrimonio, involucrando a las comunidades. Este proyecto de Josefina Guilisasti y su lenguaje contemporáneo, es  producto de una práctica colaborativa, llevada  a cabo  en el territorio de origen de la cerámica de Quinchamalí. Es  el  dialogo profundo  y horizontal entre  Guilisasti  y las artesanas lo que  permite  que podamos apreciar hoy estas piezas”, asegura Beatriz Bustos Oyanedel, Directora de Centro Cultural La Moneda.

En Quinchamalium Chilense son artistas y artesanas las que presentan y se presentan; una labor en que una artista se acerca a una comunidad y, junto a las y los artistas locales, borran los límites entre el trabajo de un artista y un artesano en búsqueda de nuevas formas de representación que permitan expresar aquellas huellas de memorias, prácticas ancestrales y vivencias cotidianas. Estas son traspasadas en cada pieza que compone  esta presentación de arte. La  invitación es a poner en tensión conceptos como seriación, repetición, colectivo, versus conceptos como creación, autonomía, subjetividad y las posibilidades que abre el trabajo colaborativo.

Coordenadas
10 de enero - junio | 2020
Lunes a domingo | 9:30 a 18:00 horas
Galería de Patrimonio | Nivel -1
Entrada liberada

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