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"Sobremesas y Charlas", está acá para entretener con temas que se conversan después de una comida bien "regada" y el café para algunos, se charlará de todo, el acontecer nacional, relatos interesantes, para gozar de la lectura. No se pretende más, tal cual usted conversa en su casa después de una comida. Bon Appétit!
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Para el historiador y académico es necesario analizar estos hechos sobre la base de la evolución dinámica de la sociedad. "Hay que entender las historias y memorias colectivas como un campo de luchas entre fuerzas opuestas que tratan de significar o resignificar determinados personajes, símbolos o periodos de la historia", señala.
Claudia Carvajal G.

Éste viernes, en una nueva jornada de protestas y movilización ciudadana, cuyo centro neurálgico es la Plaza Baquedano, popularmente rebautizada como “Dignidad”, un grupo de personas prendió fuego al monumento al general de Ejército homónimo, lo que provocó diversas reacciones en el mundo social y político. Desde el Gobierno, condenaron los hechos e incluso la mañana de este sábado el propio ministro de Defensa, Baldo Prokurica, concurrió al lugar dejar una corona de flores a la estatua y la tumba del “soldado desconocido” ubicada debajo del monumento ecuestre.
“Condeno enérgicamente la afrenta a la estatua del general del @Ejercito_Chile, Manuel Baquedano. La violencia y la intolerancia no tienen espacio en una sociedad democrática, y deben ser condenadas y rechazadas con toda la fuerza”, publicó el ministro en su cuenta de Twitter junto a un video de la actividad.
Para conocer más de la historia y razones que pueden explicar lo ocurrido este 5 de marzo, nuestro medio conversó con el historiador doctorado en la École des Hautes Études en Sciences Sociales de Paris, Sergio Grez Toso, quien analizó los hechos y entregó una reflexión desde su área de experticia.
¿Quién era el general Baquedano?
Manuel Baquedano fue un militar chileno, hijo de una familia con antecedentes militares. Siendo adolescente escapó de la casa materna para ir a combatir a la Guerra contra la Confederación Peruano Boliviana, eso en los años 1836 al 1839. A partir de entonces desarrolló gran parte de su vida adulta en las filas del Ejército: participó en las Guerras Civiles de 1851 y 1859 entre conservadores y liberales, apoyando a los gobiernos de Manuel Bulnes y de su sucesor Manuel Montt, ambos conservadores.
Posteriormente participó en la pacificación de La Araucanía, desde fines de 1868 y al año siguiente participó en enfrentamientos contra los mapuche en Malleco y Renaico, y posteriormente, batalló en la Guerra del Pacífico, en la que fue uno de sus principales jefes militares. También fue Comandante en jefe del Ejército en campaña por poco más de un año y calidad de tal, encabezó la ocupación chilena en Lima luego de las batallas de Chorrillos y Miraflores. Antes del fin de la Guerra volvió a Chile y luego de un corto periodo presentó su renuncia y se dedicó a administrar el latifundio que tenía en la Laja, cerca de Los Ángeles, pero también incursionó en la política. Fue dos veces senador, fue propuesto por el Partido Conservador para una candidatura a la Presidencia de la República, nominación que no aceptó y finalmente falleció a fines del siglo XIX.
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Sociedad, ética y política.
En toda sociedad humana desde inmemoriales tiempos, desde larga data ética y política constituyen un binomio conceptual filosófico inseparable, indivisible. La etimología de ambas palabras remite a los más elevados significados, tanto en su origen del griego como del latín. Dichos vocablos tienen directa relación con las personas, con los ciudadanos y sus comportamientos.
Esos términos debieran tener permanente actualidad.Todo niño, joven y adulto debieran saber, porque la buena escuela así lo enseñara, la trascendencia de ambos conceptos para su diaria comprensión y aplicación en la vida pública, en los asuntos de la sociedad y del Estado.
Que todo hombre es un animal político ya lo sabemos, pero no todo humano es un ser ético, también es una realidad. Esto último referido esencialmente a los asuntos públicos, a la política como ciencia. Es obvio que en la actual realidad, en la llamada praxis existe un divorcio entre esos dos términos.
En Chile nuestra escuela, genéricamente todas, acusan un claro vacío en la formación de los ciudadanos. Suele escucharse a los docentes - no todos -,pero a una mayoría de ellos presentarse ante los estudiantes como la negación del ' zoon politikon ' , en los hechos reniegan de su condición ciudadana. Distintas razones pueden tener : temores, comodidad y abulia. Lo que en verdad en el fondo se hace en nuestras escuelas es política. Buena o mala es otro tema.Toda educación es política, en el sistema de enseñanza la neutralidad no existe.
Tener o seguir una determinada política es saber adonde se va y para qué. El tema de los partidos es otro asunto.Tener o seguir una determinada política no siempre y no necesariamente debe obligar a tener una militancia en un partido. Los partidos son formas, estructuras, instrumentos, medios para aplicar o seguir ciertas políticas, pero no son los únicos. Hay que despejar definitivamente esa confusión. La política es parte de la cultura, sin ella somos seres incompletos.
Si la escuela formara políticamente a los ciudadanos - parece una redundancia -,si la educación cumpliera a cabalidad esa indispensable misión cívica, la vida en la sociedad sería muy distinta, naturalmente mejor. Entendida esa formación política como un asunto de solvencia cultural de toda persona. Pero como eso no es lo que ocurre tenemos esta otra realidad, lamentable, triste, precaria de los llamados políticos, personas menguadas de formación doctrinaria y, por lo mismo, presas de un voluntarismo peligroso.
La política exige tener principios, formación doctrinaria. Hoy la escuela no cumple esa tarea formadora, tampoco la mayoría de los partidos lo hace. Como sociedad acusamos un vacío de alto riesgo.
Carlos Poblete Avila,
Profesor de Estado.
Chile, Febrero 19 de 2021.